lunes, 15 de septiembre de 2014

MOZO DE CUADRAS

Me llamo Elvira. Desde que nací, vivo en el  Castillo de Davalillo (en la rivera del Ebro), junto con mis padres. Mi padre Federico y mi madre Constanza. Mi familia siempre ha servido a los Nobles del Castillo de Davalillo, dinastía tras dinastía. Mi padre por influencia de mi abuelo ha sido siempre mozo de cuadra y a mi madre al casarse con él la admitieron como cocinera. 
Desde muy pequeña, yo, ayudaba en la cocina, pero en mis ratos libres me escapaba a las cuadras y recibía lecciones de mi padre sobre los caballos, cómo limpiarlos, ensillarlos, lo que comían...
Ese era nuestro pequeño secreto, porque nadie estaba de acuerdo en que una señorita hiciera el trabajo de un hombre.
En el año 1465, cuando mi padre tenía cinco años, los poblados de Davalillo y San Asensio fueron comprados por María Enríquez y su dinastía todavía sigue viviendo allí. Actualmente, en el año 1497 tengo quince años. Hace cinco se descubrió que la tierra no era plana, sino redonda y, me siento muy orgullosa por haberlo presenciado.
Bueno, el caso es que en estos momentos no me llaman Elvira sino Gonzalo y soy "mozo de cuadras" en el Castillo de Davalillo. Hasta que me consigan desenmascarar, mi rutina es así:
Me levanto y voy a las cuadras, lavo a los caballos, les doy de comer o los saco al pasto, compruebo que ninguno está enfermo y si lo está llamo al curandero. Los vuelvo a meter en las cuadras y si he hecho bien mi trabajo, mi Señor me da la paga y a veces vamos a montar por los campos cercanos al castillo.







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